LOS PRIMEROS POBLADORES DE JAÉN DE BRACAMOROS
EL DEDO FRACTURADO DE HUAMANTANGA
EL TORO ENCANTADO DE CHILILIQUE
Solución peruana a la desaparición de los glaciares
Homenaje a nuestro Patriarca Óscar Duda Risco
El hombre primitivo empezó a poblar el Continente Americano hace 40,000 años a. de C. y se demoró 20,000 años para trepar al ande peruano (Hombre de Pacaicasa), según Pablo Macera.
Los primeros pobladores llegaron a estos valles, posiblemente subiendo por el Río Marañón; como lo demuestra el arte rupestre abundante desde Huánuco hasta Pion, Chimbán, y llegar a Faical y Yararagüe en el río Chinchipe. Hay evidencias antiquísimas del hombre y el alto nivel que alcanzaron los artistas del paleolítico regional.
Entre 1,000 y 1,500 años a. de C. grandes asentamientos humanos se localizaron en los valles de las provincias de Jaén, Bagua y San Ignacio. La prueba la encontramos en sus obras arquitectónicas y de cerámica. En el valle de Jaén se localiza el gran sitio arqueológico de Montegrande, con presencia de montículos y estilos cerámicos de la tradición Pre-Chavín; el Turuco, inmenso cementerio precolombino ubicado en Bellavista, Ingatambo en Pomahuaca. Otros similares se localizan en los valles de Chamaya, Shumba, Tabaconas, Chinchipe y Utcubamba.
Después se iniciarían el desarrollo de grandes civilizaciones, así lo evidencian la gran Estela de Chontalí, el Monolito de Pampas del Inca, las enormes vasijas mortuorias, mates de piedra, etc. muestras de estos vestigios los encontramos en el Museo del ISTP “4 de Junio de 1821” de Jaén.
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La conquista de estos territorios fue un duro escollo para los afanes expansionistas de incas y españoles. Por los años 1,500 Túpac Yupanqui sometía a Los Tabaconas, Sallique, Sócotas, pero no pudo entrar a territorio amazónico.
Los bracamoros, habitantes del Chinchipe, Zamora y Marañón derrotan militarmente a Huayna Capac en el Bajo Tamborapa (M. Cuesta). “Público es entre muchos naturales de esta parte que Guayna Capa entró por la tierra que llamamos bracamoros y que volvió huyendo de la furia de los hombres que en ella moran” (Cieza de León). “También hicieron morder el polvo de la derrota a los ejércitos de Atahualpa en Callanga y Altos de Huámbuco” (Waldemar Espinoza). Por otra parte, sabemos que los incas no lograron extender su dominio a la región del Chinchipe, porque las crónicas sobre el lugar indican las etnias que pertenecían a los incas, y todas se encuentran en la parte oeste de esta cuenca. Túpac Yupanqui trató de conquistar las tierras al oriente, llamadas bracamoros por los españoles, pero no lo logró. “Por los bracamoros entró y volvió huyendo” (Cieza de León)
En el proceso de la conquista hispana, la fama del “Dorado” y la bravura de los legendarios bracamoros, motivó para que los conquistadores envíen sus huestes de élite a la conquista de tan ansiada y terrible región. Primero fue enviado Juan Porcel, quien llega en 1536 y funda la ciudad de Jerez de la Frontera y fracasa en sus intentos de conquista.
En 1549 La Gasca concede este derecho a Diego Palomino, quien funda la ciudad de Jaén de Bracamoros, margen izquierda del Chinchipe en su confluencia con el Marañón. El mismo año los indios Chirinos se rebelan y hacen huir a Palomino. En 1550 los jíbaros desbaratan planes de conquista del Capitán Hernando de Benavente. De los 150 españoles no regresaron 30. En 1564 se produce otra sublevación jíbara, atacan Jaén y dan muerte al Capitán Pedro Berrú de Contreras.
Pero la Gran Rebelión jíbara se produce en 1579. Un ejército de 20,000 indígenas en sorpresivo ataque nocturno destruyen la ciudad de Logroño. Mueren más de 200 españoles. Destierran a los blancos de Santiago de las Montañas y Santa María de Nieva. Jaquean a Jaén de Bracamoros, obligando a sus habitantes a cambiar de lugar a la ciudad. Iniciando así una guerra continuada de 4 siglos.
Los Bracamoros o jíbaros, rebeldes e inconquistables por su fiereza y bravura para combatir, por su tenaz raigambre al terruño, con ellos no pudieron los incas ni los españoles.
Sin embargo fue Jaén, primera ciudad cristiana del nororiente la puerta de entrada a la conquista de la amazonía peruana.
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Por cédula real del 20 de noviembre de 1542 Carlos V crea el Virreinato del Perú y el de Méjico, subdividiéndose en Reales Audiencias (Tribunales de Justicia) y éstas en corregimientos y gobernaciones, entre las cuales estaba la Gobernación de Jaén de Bracamoros que pertenecía a la Audiencia de Quito.
El Gobierno de Jaén, cuyos territorios formaban parte integrante del Virreinato del Perú desde 1542, fue incorporado en el recién creado Virreinato de Santa Fe en 1717. Suprimido este virreinato en 1723, Jaén volvió a formar parte del virreinato peruano hasta 1739. Restablecido en este último año el Virreinato de Santa Fe o Nueva Granada, Jaén le fue reincorporado junto con la Audiencia de Quito.
Quedó sin embargo, Jaén dependiendo del Obispado Peruano de Trujillo, separándose Jaén de Quito en lo eclesiástico. Por los malos caminos y enormes distancias que tenían que salvar hasta Santa Fe (450 leguas) desde 1776 se iniciaron varios expedientes para volver al Virreinato del Perú, Lima quedaba a 225 leguas.
Entre 1783 y 1785 el Obispo de Trujillo, Baltazar Martínez de Compañón, emprende una gira a toda su diócesis y visita a nuestras tierras y el antiguo Jaén. En el inventario de la iglesia matriz consigna a la Virgen del Rosario que actualmente está en el obispado.
Tomependa pueblo de indios, estaba situado frente a Jaén viejo “a la banda del Chinchipe”. En Bellavista viejo se encuentra actualmente la famosa campana de Tomependa.
A fines del siglo XVIII los jaeneses gestionaban afanosamente a la Audiencia de Quito, la autorización para cambiar la ciudad a este valle de la Quintana. En 1802 por real cédula Maynas pasa a pertenecer al Virreinato Peruano.
En este mismo año el célebre naturalista y geógrafo alemán Alexander Von Humboldt hace su entrada a Jaén de Bracamoros desde Loja, por Huancabamba, San Felipe, Pucará y por el río Chamaya. Él escribe “Hemos dibujado ruinas de grandes edificios al este de la cordillera, bajando de Loja hacia el Amazonas, en la Provincia de Jaén de Bracamoros. Fue hasta allí donde los incas habían llevado su religión, sus armas y su arte”.
En 1805 se reparten los solares y se empieza a construir las casas de la actual ciudad de Jaén. En 1817 los vecinos trasladan la ciudad a este valle, quedando la plaza de armas a 4 cuadras de la quebrada.
El sacerdote Alejandro Crespo (después 1er. diputado por Jaén) es excomulgado por trasladar la iglesia al Jaén actual y hacer misa sin autorización del obispo trujillano.
Proclamada en 1810 la independencia de la Gran Colombia y desaparecer el Virreinato de Santa Fe, subsistiendo el del Perú, no quedó otra autoridad sobre Jaén que la del Virrey de Lima, completándose así de “hecho y de derecho” la incorporación total de Jaén al Perú.
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Las circunstancias antes mencionadas, los lazos económicos y geográficos. Los intereses auténticos de anexar a la Audiencia de Lima, el haber pertenecido más de 200 años al Virreinato Peruano, el haber ganando San Martín; el apoyo del Marqués de Torre Tagle, Presidente de la Intendencia de Trujillo y éste instruir a su obispo y toda su diócesis la jura de la independencia en todas las provincias de su circunscripción, dieron como resultante la toma de la gran decisión histórica.
Fue así que congregados el vecindario de la ciudad en el actual Jaén y los principales vecinos de los demás pueblos de Colasay, Chirinos, San Ignacio y Tomependa, al 4 de Junio de 1821 declararon “proclamada la patria y jurada la gloriosa independencia”, participándolo al General San Martín, por conducto del Gobernador de Lambayeque y del Presidente de Trujillo.
En 1822 la Provincia de Jaén concurre con su Diputado Alejandro Crespo al Primer Congreso que en 1823 dictó la primera Constitución de la República. Dándose todas las prerrogativas a nuestra región ante el intento de Sucre de hacer jurar la constitución gran colombiana. El estatus territorial del Norte del Perú en 1822 está claramente fijado: la presidencia o Departamento de Trujillo comprendía las siguientes provincias: Cajamarca, Piura, Lambayeque, Chota, Chachapoyas, Maynas y Jaén.
Es pues desde el inicio del Perú independiente que empieza el litigio fronterizo más largo de la historia, que se agrava en la Guerra con la Gran Colombia (1828 – 1829), en la que Bolívar exige la restitución inmediata de Jaén y Maynas y luego con el nacimiento del Ecuador en 1830 y su pretensión maximalista de llevar su frontera sur hasta el Huancabamba y el Marañón.
Invocando el UTI POSSIDETIS Ecuador pretendió Tumbes, Jaén y Maynas. Guayaquil por el mismo principio debería pertenecer al Perú, estaba dentro del virreinato peruano, juró su independencia y se declaró bajo el protectorado de San Martín, sin embargo fue anexado por Bolívar a la Gran Colombia. Este principio tuvo una gran excepción en el norte: JAÉN, que por el principio de “libre determinación de los pueblos” se anexó al Perú libremente.
El Congreso aprobó el 8 de marzo de 1828 una constitución para reemplazar a la Vitalicia. Registra la firma de José Olano Diputado por Jaén.
Perú en su alegato de 1889, manifestó su aquiescencia de permutar Guayaquil por Jaén, ante la persistencia de la diplomacia quiteña. Fue el Acta del 4 de Junio y la presencia de Jaén con su diputado en el primer Congreso constituyente convocado por San Martín las pruebas contundentes de la constitución inicial del Perú independiente, con Jaén en el seno de la patria.
La contribución del Perú a la campaña final de la independencia americana fue gigantesca y empobreció y despobló a la zona nor-oriental del país, pues el centro y sur estaban en manos de los realistas.
Bolívar expidió un riguroso decreto el 26 de enero de 1824 que ordenaba el reclutamiento de varones de 12 a 40 años, los que fueron incorporados a los batallones Gran-colombianos, y muchos no regresaron porque murieron en los campos de Junín y Ayacucho o se embarcaron en 1828 con las tropas de Bolívar de vuelta a Colombia.
El aporte económico fue enorme. El 18 de febrero de 1824, Bolívar decretó una contribución general en los pueblos de la antigua intendencia de Trujillo, para reunir 300,000 pesos para la caja militar y 100,000 pesos mensuales para los gastos del ejército libertador. El dinero de los cupos pagados por las municipalidades e impuestos sin contemplaciones, se unió al tesoro de las iglesias. Llegó a darse este mandato que Sucre cumplió, el cura que no pagaba era reemplazado. Los armeros, herradores y todos los demás artesanos llegaron a ser requisados para que trabajaran en maestranza y talleres. Ganados, caballos, mulas entraron también en los suministros. (Jorge Basadre). Así pues, hombres, dinero, joyas, equipo, material de guerra peruanos, incluido de Jaén, dieron vida al ejército de la libertad y contribuyeron decisivamente al a victoria.
El gran maestro Víctor Andrés Belaúnde en su obra “Constitución Inicial del Perú ante el Derecho Internacional”, dice en su dedicatoria: “A los naturales de Jaén, Tumbes y Maynas, peruanos por la tierra, por la sangre, por la historia y por su voluntad libre en la independencia, reiterada en toda nuestra vida republicana; hoy los defensores, más celosos de la unidad nacional y de la inviolable personalidad jurídica del Perú”.
El 19 de mayo de 1828, José de La Mar decreta una Ley Electoral donde se le otorga a Jaén la elección de un diputado propietario y un suplente.
En el censo educativo de 1840, el Departamento de la Libertad registra escuelas primarias en las provincias de Piura, Trujillo, Cajamarca, Lambayeque, Chota y Jaén. Lo cual demuestra que ya funcionaban desde el inicio de la República. Esto constituye el reconocimiento oficial de la existencia de la Escuela 51. En 1842, el Apoderado A. Cruzat visitó estas tierras y presenta un informe al Prefecto de Trujillo. Menciona dos escuelas: La de Jaén con 12 alumnos y Bellavista con 22 niños.
En 1855 Ramón Castilla crea el Departamento de Cajamarca y se incluye a la Provincia de Jaén en esta nueva jurisdicción.
El registro de bautizos más antiguo que existe en la Parroquia de Jaén data de 1879, y señala la raza de los padres y niños: blanco, mixto (mestizo), indio y pardo (mulatos o zambos). Asimismo indica “bautizado en el Iglesia de San Leandro de Jaén de Bracamoros”.
En 1884 se crea la Beneficencia Pública de Jaén, que fue propietaria de las haciendas Shumba, Mandinga, Huangare, Quintana, Sauces, Bujau, Pomaque, Chupaque, Gepugo.
A comienzos del Siglo XX encontramos a Jaén como un pueblo pequeño, pese a la riqueza de su naturaleza y a su antigüedad, todo estaba por hacerse, carecía de los recursos presupuestarios y servicios mínimos. El presupuesto de la Municipalidad en 1940 era de S/. 1,866 y el de la Beneficencia en 1939 era de S/. 1,110.00
De los 32,482 km2 que forman el Departamento de Cajamarca, la Provincia de Jaén ocupaba en 1910 la cantidad de 11,914 km2, o sea más de la tercera parte. En el año 1910 se le segregan cuatro distritos para formar la Provincia de Cutervo: Choros, Cujillo, Pimpingos y Querocotillo, quedando sólo 10,154 m2. Por Ley 8695 se ordena la realización del Censo General de la República. En Jaén se llevó a cabo en Junio de 1940, en sus ocho distritos existentes dio los siguientes resultados:
Distrito de Jaén: 4 988 habitantes. En la capital del distrito: 1020 habitantes.
Distrito de Bellavista: 1 044 habitantes. En la capital del distrito: 494 habitantes.
Distrito de Chirinos: 2 415 habitantes. En la capital del distrito: 133 habitantes.
Distrito de San Ignacio: 3 175 habitantes. En la capital del distrito: 747 habitantes.
Distrito de Tabaconas: 2 714 habitantes. En la capital del distrito: 202 habitantes.
Distrito de Colasay: 4 479 habitantes. En la capital del distrito: 463 habitantes.
Distrito de San Felipe: 1 276 habitantes. En la capital del distrito: 163 habitantes.
Distrito de Sallique: 2 152 habitantes. En la capital del distrito: 166 habitantes.
Total 22 243 habitantes en la Provincia de Jaén.
El censo de 1940 encontró para el Departamento de Cajamarca 494,412 habitantes, la Provincia de Jaén tenía el último lugar en cuanto a población.
El censo de 1961 sobre un total de 746,938 habitantes para el departamento, la Provincia de Jaén había pasado al cuarto lugar. Obsérvese que en ese intercalo censal entre 1940 y 1961, la población del Departamento de Cajamarca se había incremento en 50%, en tanto que Jaén había más que triplicado su población.
Igual incremento se aprecia en el censo de 1972, que para el departamento de Cajamarca señala 919,161 y para Jaén 94,186 y San Ignacio 57,591, con un total de 151,777 y colocando a la antigua Provincia de Jaén en el segundo lugar de población en el departamento
El censo de 1981 arroja 1’044,689 para Cajamarca y para Jaén y San Ignacio 210,231, manteniendo el segundo lugar, muy cerca de la Provincia de Cajamarca, que tenía 227,951.
El censo de 1993 encuentra para el Departamento de Cajamarca 1’297,835 habitantes y para la antigua Provincia (incluido San Ignacio) 291,096, ha pasado al primer lugar de población en el departamento y supera la población total de varios departamentos. Al 2006 la población de la provincia de Jaén se estima en 214,000 personas.
También es de recordar que el progreso de Jaén fue detenido por tres siniestros de los que fue víctima con funestas consecuencias. El terremoto del 14 de mayo de 1928 que destruyó completamente la ciudad con pérdidas humanas y materiales. Fueron destruidos Chachapoyas, Moyobamba y otros pueblos de la zona nor oriental. Este movimiento desvió de su antiguo lecho las aguas del río Jaén, trayéndolos al costado de la ciudad que terminaba en el puente antiguo, apartándolos medio km de su antiguo cauce.
El 27 de agosto de 1937, fue sorprendida la población por un voraz incendio que se inició en la casa de la Sra. Araminta Quijano de Loayza; quedaron reducidos a cenizas más de 50 casas. Se quemaron todas las oficinas públicas, incluyendo el almacén del Sr. Cristóbal Delgado, principal comerciante de Jaén. el Gobierno del General Benavides votó un subsidio de S/. 5,000 y la Municipalidad de Lima acudió con S/. 500 que fueron distribuidos entre los damnificados. En la madrugada del 3 de marzo de 1940 a las 3 a.m. se produjo el segundo incendio que asoló la ciudad, en casas de don Adriano Villanueva del Jirón Comercio, hoy Diego Palomino. El Gobierno de Manuel Prado remitió un auxilio de S/. 10,000. A raíz de estos siniestros se comenzaron a construir casas de adobe con techo de tejas y calamina, mejorando notablemente su aspecto urbano, recordándose la hermosa casa de dos plantas de don Felizardo Vílchez, en la actual Farmacia Lourdes.
En 1941 estalla el Conflicto con el Ecuador, la juventud jaenés marcha a filas para defender la integridad territorial y participar en la Batalla de Zarumilla y el avance triunfante de las tropas hasta la Provincia del Oro. En 1942 se firma el Protocolo de Paz, Amistad y Límites de Río de Janeiro.
El acontecimiento anterior apuró la terminación de la carretera Olmos Río Marañón en 1944, rompe el aislamiento de Jaén, y su producción que antes se pudría en las chacras y fincas, comienza a salir hacia los centros de acopio y comercialización de la costa. Anteriormente se transportaba el cacao, arroz, tabaco y cascarilla a lomo de mula en un viaje de cuatro días a Cutervo.
Asimismo, las primeras olas migratorias fueron, de Huancabamba, a comienzos de siglo XX se incrementa con la llegada de cutervinos y chotanos atraídos por la Ley de Tierras de Montañas que otorgaba gratis parcelas de 5 hectáreas y simbólicas tarifas para cantidades mayores. Así empieza a poblarse la campiña y también se inicia la deforestación y tala indiscriminada para dar paso a sementeras de café, maíz, caña y productos de panllevar.
En 1946, una terrible plaga de langostas asoló la agricultura nor-oriental. Las nubes de insectos oscurecían el horizonte. El agroside y la melaza no fueron la solución. Después de cuatro años, así como vino se fue la plaga.
En 1954 se crea el Instituto Agropecuario N° 14, en 1959 el Colegio Nacional Jaén de Bracamoros y en 1965 el Colegio Sagrado Corazón.
El 12 de mayo de 1965 por Ley 15560 se crea la Provincia de San Ignacio, desmembrándose de Jaén los distritos de Tabaconas, Chirinos, Namballe, San José de Lourdes y Santa Rosa, que después volvió a la Provincia de Jaén.
En 1963 por iniciativa de los profesores del 51, se convoca a una gran Asamblea Comunal para celebrar por primera vez el Grito Libertario del 4 de junio.
En 1970 se crea la Dirección Zonal de Educación N° 14 cuyo ámbito abarcaba las Provincias de Jaén, San Ignacio, Bagua, Utcubamba y Condorcanqui. En 1971 se crea la Escuela Normal Mixta “Víctor Andrés Belaunde”, integrada por las escuelas normales de Jaén y Bellavista. En 1974 se funda el Círculo Cultural “Jaime Vásquez Díaz”. En 1980 aparece el primer Instituto Superior Tecnológico de la zona: el “4 de Junio de 1821”. En 1981 los primeros alumnos universitarios inician sus clases en el Programa de Enfermería – Sección Jaén, de la Universidad Técnica de Cajamarca, gracias a las gestiones de un comité encabezado por don Guillermo Sánchez Chávez.
El 29 y 30 de abril de 1986 el pueblo de Jaén, a la cabeza de un comité presidido por don Oscar Duda Risco, indignado se levanta en protesta por el intento del Concejo Municipal de otorgar para otros fines el terreno destinado para el Hospital del Ministerio de Salud. Aspiración largamente postergada que cuaja un histórico paro con bloqueo de carreteras, cierra puertas general del comercio y el transporte. Participan los caficultores de Jaén y San Ignacio. Fue una demostración de fuerza y coraje de la gente, unidad ciudadana y cariño a la tierra.
En 1988 se crea la Región Nororiental del Marañón, en el marco de la Ley de descentralización, comprendiendo seis sub regiones entre ellas la Subregión I – Jaén que comprende en su jurisdicción las Provincias de Jaén, San Ignacio, Bagua, Utcubamba y Condorcanqui. Proceso que da marcha atrás en 1998 volviéndose a la anacrónica departamentalización, por la cual Jaén pierde categoría y autonomía, dependiendo nuevamente del centralismo cajamarquino.
En 1998 se firma en Brasilia la Paz definitiva entre Perú y Ecuador.
Muchos acontecimientos han sido obviados en este breve resumen preliminar, no porque sean menos importantes sino por razones de espacio, en un trabajo posterior prometemos remediar todas las omisiones y errores.
Terminamos con una cita del gran historiador y patriota Jorge Basadre de su HISTORIA DE LA REPÚBLICA DEL PERÚ Tomo I “Hay quienes ven la historia republicana del Perú como una cueva de bandoleros o un muladar que sólo merece desprecio y condena. Otros la veneran y veneran a sus antepasados. Ante todo se debe buscar su comprensión y objetividad. Sin odios ni adulaciones. Procurar la toma de conciencia de un pasado tan turbulento y tan peruano. Buscar la conciencia y maduración nacional.
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